miércoles, 8 de febrero de 2012

Perfect Nightmare.


-Prólogo-
Era despertar, como siempre, en un frío silencio, sumida en el aire con sabor a oxido. ¿Cuándo iba a acabar? ¿¡CUÁNDO!? Después de un tiempo, ya no rogaba por soluciones, solo deseaba morir en silencio, rápidamente, que el jugo de mis ojos se secase sin mortificación.
Era como siempre, todo. Escuchar los gritos de auxilio de cada ser humano, no entendía… ¿Por qué no les destrozaba los dientes? Así sollozarían en silencio… Pero no, él disfrutaba escuchando el sufrimiento de cada ser vivo. Le amaba tanto, demasiado diría yo, como para soportar todo eso, soportando los susurros por la noche de cada alma, escuchando las mortificaciones de cada cadáver con minúsculos rastros de vida. A veces pensaba “¿Tendrá final esto?” Solo esperaba no ver ese final, solo esperaba MI final…

-1er Capitulo “Piensa en mí, quieras o no, pero piensa en mí.”-
Esa mañana era la clásica mañana, igual a todas… Despertaba con somnolencia, respiraba ese oxígeno contaminado y me daba cuenta, así, que un nuevo día había comenzado. Me levantaba, veía mis ojeras en aquel espejo roto, estas permanecían ahí todas las mañanas. Me lavaba mi cuerpo para sacar el hedor que contaminaba todo ese sótano. Me vestía con ropa sencilla, ropa que no era mía, desde hacía 3 años que no compraba ropa. Toda la ropa que tenía pertenecía a cada una de las víctimas. Más tardar, me peinaba, mi cabello que solía ser dorado, brillante y sedoso, ahora era de un tono rubio apagado, muerto tal cual como un girasol marchito.
Salí del baño, allá estaba él, entrando con una cadena a la sala donde yacían los frágiles mortales, él era el ser humano más hermoso que la tierra pudo haber imaginado, el ser humano más cruel y despiadado que esta misma pudo haber creado. Su cuerpo era una obra de arte, su rostro, mórbido y fuerte, con un toque delicado a su misma vez, era imposible no amarle.
-Kyle…-Lo detuve antes de que entrase.
-¿Qué?-Dijo seco, él era así, siempre. Nuestro amor no prevalía a base del romance y la pasión. Era más bien su compañía, su mascota, pero, lo aceptaba, aceptaba solo ser su juguete, por el hecho de que lo necesitaba en mi vida…
-Creo que el olor a sangre es demasiado… ¿No crees que deberías parar por esta semana? Eso es lo que tardará en disminuirse el hedor…-Dije con modestia.
-Egoísta. Solo piensas en lo que a ti te gusta y lo que no. ¿Por qué no tratas de comprenderme?-Mi rostro sintió el contacto de si palma, si, una bofetada. Una bofetada, un golpe, un intento de asfixia que se quedaba corto, quemaduras, esos eran mis castigos cuando me volvía “egoísta”.
Ninguno de esos gestos de violencia me molestaba, sinceramente no, pero, había uno… Cuando era demasiada su rabia, me asfixiaba, no llegaba al punto de lapidarme pero sentía como el odio se corroía por sus venas, y eso, me lastimaba. No era una mujer masoquista, no, nunca me gustaron esos golpes, esos gestos, solo… Lo amaba demasiado. Y era soportarlo, o morir en tortura…
"Kyle, angel of the death."

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