Cuando pienso en el té, pienso en vos. Imagínate lo feliz que me hacías.
En fin, te extraño. Aunque duela admitirlo, le dabas un dulce brillo a todo, es como que algo falta.
Por más que me recuerden los defectos que tenías y tienes, y que me los diga alguien que de verdad te conoce, debo decir y ser sincera conmigo, que de las pocas veces que me sentí cómoda y a gusto, tu eras parte de ello. Sin embargo me hace feliz tu felicidad, que estés como tu dijiste "dando saltos de la alegría", me alegra si eres feliz, si te sientes completo con la vida que llevas y con la persona que tienes a tu lado, ¡Yo soy feliz también!
Se que algún día te tendré cerca mío y podré sonreír, sabiendo que no me costará decir estas palabras, porque habrán sido palabras sinceras en su momento, pero que en el futuro ya no dolerá decirlas.

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