domingo, 8 de diciembre de 2013

Toc, toc.

Porque soy una niña, una niña que idealiza, y eso lo notaste antes y lo confirmaste con ese beso. Ese estúpido e insignificante beso.
Me lo dijeron muchas veces y no quise escuchar… Me lo dijeron muchas personas y para mi seguía siendo como yo quería que sea. Todo tenía que ser como yo quería que sea.
Daba vueltas tus palabras, las hacía que suenen como yo quería, que tengan los significados que yo me imaginaba. Te inventé en mi cabeza aunque tú si eras real. A lo mejor tienes razón y todas las minas somos boludas, buscamos lo mismo y no aceptamos que nuestros sueños de princesa pelotuda sean inverosímiles.
Te miraba, te idolatraba en secreto, te justificaba todo. Me negaba la realidad de que el mundo de cada uno era distinto, y aunque estamos en el mismo, caminamos a velocidades distintas, en cuerpos incompatibles. Y creo que tuvo que pasar todo lo que pasó para que un día me despierte, y me duela más la cabeza que el pecho, o donde sea que anden los sentimientos. Fue un día donde me desperté y me dije a mi misma:
“Yo no quiero esto”.
No sé si hice las cosas bien o las hice como el culo, creo que las hice como salieron en el momento. Tal vez lastime a un par de personas... Pero nunca será esa mi intención.

Siempre he estado con la persona correcta, con la que me hace bien y me siento segura, y ahora disfruto sentir una especie de, bueno, qué se yo, adrenalina no es, pero se siente parecido. Se siente como estar vivo, vivo para vivir. Una, y otra, y otra vez. No paremos a dormir.
Pero no estoy enamorada.
Yo digo que las manos me transpiran más de lo normal porque debo tener un quilombo hormonal de la puta madre y mi vieja nunca me llevo al médico de chiquita. Si, sí, por eso me gustan las fotitos pelotudas de minas en bolas con flores y efecto vintage en Tumblr.
Yo digo que el corazón me palpita a mil y quiere salir de mi boca cada vez que me suena el celular por los tres litros de té que consumí en el día y por el cigarro que jamás me fume.
Yo digo cosas y no sé por qué las digo porque seguramente no he hablado lo suficiente con gente como tú, pero también digo, que quiero aprender contigo. Bah, creo.
Enséñame a ser sincera... Porque esa materia no la rendí, y a los apuntes los guarde en el último cajón del escritorio con todas las cosas que me dan miedo. Quiero saber que es morir por alguien y seguir vivo. Quiero saber que es respirar un nombre, quiero saber que es sentirse completo solo con saber que esa otra persona está ahí. Quiero saber que se siente que estés ahí.
Enséñame a ver el mundo de una forma diferente como has venido haciendo, de esa forma que me venía escapando durante tantos años tapándome con odio, con recelo.
Esta vez lo quiero ver.
Busco equilibrio. Busco querer o no querer. No puedo estar en el medio.
Pienso que es mentira, y que los que creen estar enamorados… O mucho peor, los que creen amar, no son más que tristes personas que buscan algo tan trivial y mundano como eso para aferrase y tener algo mas por que vivir. Esa constante búsqueda, esa caja de Pandora. Esa necesidad de pertenecerle a alguien, esa sensación de tranquilidad, de convivencia. Eso que todos nombran un poco avergonzados. Esa sería más o menos la misma razón porque la peregrinan por las iglesias todos los domingos. Aferrarse a cosas que no existen.
Otros días... Otros días quiero creer, y creo, usando un beso de argumento. Otros días me trato de convencer que eso existe. Esos días son los más complicados. Te juro que son los más complicados. Lucho constantemente con esa ambivalencia de querer y no querer. Esa sensación de amar y odiar lo mismo. De ridiculizarlo y añorarlo con todo mi ser. Esos días estoy más nerviosa que de costumbre.

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