-Lo tiene en sus manos... Hasta que el decida volar por algo mejor.
-¿De qué hablas?
-De él. - Dijo sacando una pequeña cámara de su bolsito. En esta salía un video de Emanuel entrenando, mi joven más prometedor, lo estaba preparando hacía un año y medio ya. Se tomaba muy en serio todo.
-Oh, es un gran chico, el mejor y mi mayor orgullo.
-Si, también es mi mayor orgullo, y en algún momento fue mi mejor amigo, mi vida, mi esencia, siempre eh intentado cuidarlo y verle feliz, ahora no puedo hacer ninguna porque usted se metió donde quiso ocupando mi lugar. ¿Lo disfruta?
-No entiendo. El hace lo que le gusta, yo le hice conocer los caminos que hay en el mundo, tu eres la niña egoísta que pretende mantenerlo en una linea de gente común y corriente. Pues, no, el no lo desea. - Dije con rectitud, de seguro la niña esta no sabía de lo que hablaba, de seguro no sabía todas las horas invertidas en este sueño.
-Yo... Común y corriente... ¡Conozco las dietas que hace! ¡Las horas que se ejercita! ¡Las horas que duerme y las horas a las que come! Lo intento comprender al máximo y aunque se que nunca lo lograré del todo, intento. No hable sin saber, por favor, no sabe lo que dice ni por qué estoy aquí.
-Porque quieres a tu amiguito de vuelta contigo jugando en esas maquinitas raras en las que hora gastan toda su puta juventud, pero me temo que el joven decidió algo importante para su vida, para el mismo, y tu no deberías ser una intromisión, se una prueba de lo grande que pudo ser más adelante.
-Intromisión... -Esas palabras le retumbaron al parecer, había llegado al punto.- No lo soy, solo quiero no ser una sombra del pasado, moldearme a su futuro. Comprender las acciones de su presente.
Me acerqué con voz recta y la sostuve de los hombros.
-Entonces no - te - entrometas. ¡Se una prueba te digo!
-Eso. Necesito pruebas, pruebas de que en algún momento fue un humano. Sé que el es feliz, por eso mismo no me niego, por eso mismo no digo nada, lo grabo cada día notando cada cambio de su piel, solo lo apoyo lo más posible. ¡Porque quiero que sea feliz! Y si muere aprendiendo solo querré saber que murió haciendo lo que quería, pero si llega a sufrir lo voy a detestar, a el y a usted, a el por arrepentirse siendo que fue un cabeza dura toda la vida, y a usted por llevárselo. Le voy a arruinar la vida, y no es una simple analogía, le juro por mi vida que puedo acabar con todo lo que usted quiere y ah logrado. - La mirada de una pequeña nunca me había espantado de esa manera, estaba siendo muy directa y amenazante. Una niña asustando a un culturista, ¡Donde se había visto!
La niña empezó a llorar, en realidad, solo eran gemidos con algunas pequeñas gotas, parecía que quería evitar mostrar lo que sentía.
-¿Lo quieres mucho, no? Te preocupa lo que le suceda.
-Es el único hombre con el que podía hablar cualquier cosa, pensar como quisiera sin miedo a ser juzgada, ser yo misma, ser... Yo. Cuando perdí contacto con el, sentí que se había llevado gran parte de mí, gran parte de lo que soy, esa parte que solo me salía con él. Como si tuviese una parte de mi totalmente muerta. - La niña llegaba a darme pena de vez en cuando, era deprimente escuchar cada palabra, su voz ronca y quebrada, era triste escuchar que alguien dependiese de otra persona para sentirse viva y más cuando esta segunda persona, no interesaba sobre la existencia de la primera. Emanuel estaba sumido en una concentración total.
-Se feliz por él como el lo sería por ti.
-El no se enteraría si fuese feliz, tampoco le importaría. Yo no podría ser totalmente feliz sin él, el dijo que tampoco podría sin mi, que era como una hermana, entre lágrimas me dijo que yo era como un ángel que lo cuidaba. Pero bueno, los ángeles son simples humanos con alas, supongo.
Y así como vino se marchó.
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