Mi 2013 está siendo bizarrísimo.
Si empezase a ir seguido a casa de mi madre de nuevo podría compararlo, cómodamente, con un 2011. En ese año hubo un cambio en todos los aspectos, perdí un montón de gente con la que solía rodearme, que no eran amigos, sino conocidos que me caían bien, por ejemplo. Fue como el filtro que me dejó solo mis amigos de verdad, los cuales los contaba con las manos.
Este año tengo miedo que suceda lo mismo, pero al mismo tiempo siento que sirve para esclarecer algunos rencores. Me siento energética y viva, al menos por ahora. Veo al mundo más grande pero no tan lejano como solía vislumbrarlo. Respiro una libertad extraña.
No sé qué hacer ahora, jamás había sentido tantas cosas por mí misma, sin causa ni efecto.
Me están asfixiando un poco de todas formas (y es que, es algo nuevo, si), pero lo controlo y me siento confundida porque no me salen las palabras para expresar lo que me pasa.
Sé que estoy pensando demasiado rápido otra vez, y que está todo en mi cabeza como el trance, pero ahí está, y no se irá. Así que creo que lo mejor sería disfrutar de esto, ¿no?
No quiero seguir alargando esta insulsa diatriba así que...

No hay comentarios:
Publicar un comentario
Comenta si quieres, de ti depende que me interese tu comentario. :3