viernes, 19 de abril de 2013

No sé por qué pensar tanto en algo incoherente.



¿Qué hacer? 
Sin embargo… Es hipócrita fingir que no sabía qué hacer… O más bien, no querer contestar, porque la respuesta, la respuesta la tenía. Desde antes, desde siempre.

“Y, qué decir... Para empezar, no encuentro como algo malo el hecho de consumir sustancias o mantener relaciones sexuales a una velocidad más vehemente, después de todo, solo somos humanos ¿o no? Es decir, debemos aprender a separar a las acciones de la persona, y si ese ser al que uno admira pudo provocar esas sensaciones haciendo lo que tú rechazas, significa que su accionar no influyó jamás en la manera en que se mostró ante ti. Resumiendo; uno tendría que expandir su mente y poder comprender que a la persona se la ‘juzga’ por lo que ofrece, y no por lo que hace o deja de hacer. El ámbito privado es algo aparte, pero el humano, el que determina lo que eres, es el más importante, y si él (o ella) sabe expresarlo de tal manera que a ti te genere esa debilidad y atracción por su lucidez, no creo que deban condicionar, las mañas de la misma.”

¿Que cómo me siento? Indignada. Indignada porque no sé si yo estoy loca o toda la gente que me rodea es idiota. Indignada porque a la mentalidad retrograda de mucha gente le da lo mismo que sea pleno siglo veintiuno. Igual siguen rigiendo su moral por lo que creen correcto desde su mente empobrecida por la falta de razonamiento. 

(...)



Ojalá vivas en esa casa muchos años más 
porque sé como llegar 
para implantarte una bomba 
por deshacerme con tus sentimientos que me exceden.

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