“Cuando la emotividad es inconexa y la austeridad es consecuente
¿a qué vamos a atribuir nuestros errores?
Si el ser espontaneo e irreverente no es una excusa
cuando ni siquiera está en el marco de nuestras acciones.
Nadie puede vivir sin prejuicios.
No se puede experimentar absolutamente todo como si fuera la primera vez,
el humano tiende a idealizarlo todo; antes.
Y es que ¿Cómo no prejuzgar?
Cuando nos prejuzgamos a nosotros mismos

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