El joven, es bueno, pero ese es el problema. Es DEMASIADO bueno, demasiado debilucho y poco interesante. No me molestan los profesores jóvenes, pero es estresante tener más carácter que tu propio profesor. Se vuelve monótono. Además, no nos está enseñando nada el muy inútil. Solo repaso y además, sus consignas son patéticas. No se sale del estereotipo del típico profesor de español, sin creatividad ni ingenio.
La verdad, me siento incómoda. Ya no me gusta la materia. El profesor, en sí, tampoco sabe enseñar. Si, a vos te digo Almeyda, sos un maldito inútil. Ojalá vayas aprendiendo a dar clases, porque si no, cada vez menos apto para la enseñanza vas a ser. Además, uno reconoce a un profesor en cuanto lo ve, pero este ni si quiera tiene apariencia de profesor, ni dialecto, ni nada. Vaya, que patético. Tal vez yo exagere, pero no es mi culpa, eh perdido a la mejor profesora de todas, la que me pedía los mejores trabajos y alagaba mi escritura. ¿Y ahora? Inepto y deficiente, realmente, la completamos.
Encima, es como automático. Me doy cuenta enseguida cuando un profesor sirve y cuando no. A veces son aburridos, a veces son malos, a veces no enseñan bien, a veces NO ENSEÑAN, pero al menos están lo suficientemente capacitados, tienen una actitud de que saben en donde están y que están junto a
Fuck you teacher.
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